
“Cualquier acuerdo por la deuda debe implicar un cambio notable en la toma de decisiones políticas y económicas, con la convocatoria a partidos políticos nacionales y gobernadores de provincia y la participación del Congreso Nacional”
Buenos Aires, Junio de 2014.
El gobierno argentino ha tenido una actitud infantil haciendo como que la deuda puesta a consideración de la Suprema Corte de los Estados Unidos no existía, casi llegando a poner al país a punto del default. El grado de irresponsabilidad fue sucesivamente sostenida por los distintos ministros de economía, incluso en presencia del juez Griesa, desestimaban el pago creyendo que luego iban a conseguir que se avalara el recurso interpuesto después de la sentencia. Y con el mismo criterio de la subestimación hacia la deuda del 3% de los acreedores, aceptaron la jurisdicción para litigar con los fondos buitres, llevándonos al colapso.
DIALOGO: No se deben fijar posiciones aisladas sin considerar que todas esas cuestiones también deberían ser parte de un cambio importante en el gobierno, abriendo espacios de diálogo y acuerdo con las fuerzas políticas, económicas y sociales. Se han sostenido de forma cerrada, casi secreta, las decisiones de la política exterior y los acuerdos económicos, como los celebrados con Chevron, Repsol o el Club de París, sin que siquiera el Congreso Nacional (como lo indica la Constitución Nacional) pudiera tener acceso a la información y a la opinión institucional sobre la marcha del país, dejándolo relegado a un papel secundario y funcional.
ACUERDO: Quienes se encuentran hoy en la conducción del gobierno terminarán su mandato aproximadamente en 18 meses. Es imprescindible que cualquier decisión se tome en el marco de un acuerdo transparente e institucional con los partidos políticos nacionales, que los compromisos que se asuman aseguren la sostenibilidad de los acuerdos en consenso; así como es imprescindible la convocatoria para el acuerdo de todos los gobiernos de Provincia por el impacto que las decisiones tienen dentro de los propios procesos de endeudamientos locales y sus consecuencias sociales en la población de cada territorio.
PREVISIBILIDAD: A 18 meses del cambio de Gobierno, la República Argentina tiene por delante una negociación clave con acreedores de su deuda pública cuyas consecuencias viviremos los argentinos por décadas. El acuerdo que surja de esta situación debe ser compatible con las posibilidades de desarrollo económico y social de la Nación y tener suficiente apoyo político para garantizar su legitimidad. Argentina debe recuperar previsibilidad desde su política interna para poder ser confiable en el plano internacional, donde debemos buscar un mercado de inversiones para atender la cuestión social del empleo. Esa tarea no será el resultado de una decisión aislada de un gobierno, sino la construcción de una visión y un proyecto de país en el que se involucren todos sus actores políticos, económicos y sociales. Ese es el llamado que debe hacer hoy el Gobierno Nacional para avanzar en un marco de negociación necesaria y duradera, aun sabiendo que nos encontramos frente a un proceso de ejecución de sentencia con escasos márgenes de acción.
Debemos lograr un acuerdo sobre la deuda con el pasado, con tanta firmeza como hay que pensar en la construcción de un futuro con condiciones de igualdad y dignidad para todas las personas. Un buen gobierno debería estar en condiciones de garantizar ambos resultados.