
1. No existen antecedentes del trámite exprés del Presupuesto, sin debate ni trabajo en Comisión, ni un solo funcionario en el Congreso para justificar los recursos que piden.
2. El texto es un dibujo, una mentira, con indicadores que están por afuera de la realidad y por lo tanto, solo busca mantener una importante suma de recursos subestimados para el manejo discrecional y por afuera del Congreso y de la transparencia.
3. El mundo y los países de la región crecen moderadamente y con baja inflación. Para Argentina, la alta inflación nos deja afuera de la competencia y no se hace nada. Las economías regionales ven erosionada su competitividad al subir sus costos en dólares. Las inversiones se suspenden a la espera de elecciones y de correcciones en el tipo de cambio. El cepo y el comercio administrado no son sostenibles.
4. No registran el problema de la inflación. Tomando diversas variables económicas objetivas, se puede estimar que para el 2014 habrá que esperar una suba de precios con un piso del 25% interanual. El cálculo del gobierno está muy por debajo de ese número y por tanto se espera otro periodo sin ninguna política anti inflacionaria. También se encuentra alejado de la realidad la estimación de un dólar a $6,33 que tiene el presupuesto y cuya pauta ya fue superada por la inflación.
5. Sigue aumentando la presión tributaria, dejando fuera de juego a provincias y contribuyentes. Para el 2014 supera el 40%. Y no hay servicios que muestren una buena distribución de recursos y gastos. Se necesita una profunda reforma tributaria, que haga más sencillo, claro y justo el sistema de recaudación.
6. Las provincias están asfixiadas y obligadas a aumentar más sus impuestos. Las transferencias automáticas siguen siendo del 25%, muy por debajo de lo que debe ser la coparticipación federal. Se consolida la situación estructural de dependencia.
7. Mienten con el gasto. Como en años anteriores. El mayor ocultamiento de datos se da en la finalidad Servicios Económicos, especialmente en los subsidios energéticos y de transporte. Y siempre los ajustes se producen en las áreas sociales. No hablan de tarifa social. Aerolíneas, fondos fiduciarios, empresas estatales, un conglomerado de gastos poco transparente. No se puede convalidad la corrupción y el despilfarro. No hay regla fiscal. El Gobierno gasta lo que quiere y no tiene límites.
8. Mienten con el déficit. Como en años anteriores, que prometen equilibrio y no cumplen. Engañan con la estimación y la proyección de gastos y seguirán con resultados deficitarios.
9. Siguen dando manotazos a las reservas, cada vez con menos respaldo. Se roban el respaldo del peso hablando de lo nacional y popular.
10. Súper poderes, DNU y facultades delegadas, insostenible. La Emergencia Económica ya es impresentable. El Jefe de Gabinete puede modificar el Presupuesto a su antojo y quieren convertir el Congreso en un cuerpo decorativo. De calidad institucional y sistema republicano, ni hablar. Siguen con el manejo discrecional para tomar decisiones y para asignar recursos.
El Presupuesto es la expresión del proyecto de gobierno. Y de manera recurrente lo han manejado sin debate ni transparencia. El Congreso debe recuperar su papel central en la determinación del sistema de impuestos y gastos y en la definición de una agenda de prioridades con criterios de equidad social.