EL FRACASO DE LA LEY DE MEDIOS, CINCO AÑOS DESPUÉS

Gerardo Milman
Por Gerardo Milman | Para LA NACIÓN

Al cumplirse la semana próxima cinco años de la promulgación de la ley de medios, vale la pena preguntarnos si sus logros están a la altura de lo que el Gobierno esperaba.

¿Puede ser considerada una plataforma adecuada para el progreso técnico de las comunicaciones y un bien público efectivo para la promoción del pluralismo?

Diversos objetivos previstos por la norma no se cumplen. El principal es que en nuestro país no existe aún el ejercicio del derecho de sus habitantes a acceder libremente a la información pública. El Gobierno ha hecho del ocultamiento uno de sus principales activos, impide a los contribuyentes conocer qué destino se le da a los fondos que aportan y concibe a la aplicación de esta ley como un mecanismo para hacer que la realidad encaje con su relato. A este esfuerzo se destinan millones de pesos que podrían ser utilizados para acrecentar capacidades técnicas e infraestructura. Así se le permitiría a las empresas brindar servicios que las obliguen a competir con precios a la baja, apuntando a la universalidad de sus prestaciones.

La ley brega por el desarrollo equilibrado de una industria nacional de contenidos. A un lustro de su entrada en vigencia no se observa búsqueda activa de equilibrio alguno sino, por el contrario, la aplicación de un criterio discrecional mucho más centrado en disputas sobre derechos de propiedad que en la democratización de la palabra y el real interés por los usuarios.

El Gobierno ha incumplido lo resuelto por el fallo de la Corte Suprema con respecto a la igualdad de trato debida hacia las empresas que tienen la obligación de adecuarse a la norma. Se demoran deliberadamente adecuaciones que a otros les son exigidas y se facilita la emergencia de nuevos grupos vinculados a los gobiernos nacionales, provinciales y municipales políticamente alineados. La democratización de la palabra ha resultado una paradoja de sesgo expropiador: se ha intentado pasar del “monopolio privado de naturaleza concentrada” a un nuevo modelo de concentración oligopólico integrado por amigos del poder que, a pesar de semejante respaldo, no logra la credibilidad suficiente medida en rating. Hoy el 80% de los dueños de medios mantienen negocios con el Gobierno. Un gobierno que llegó a dictar una ley para eximir de impuestos a los medios gráficos dejando, deliberadamente, a cinco fuera de tal beneficio.

También la ley falla en cuanto a su pretendido objetivo antidiscriminatorio en materia de género: la mujer continúa siendo tratada como objeto sexual en los programas de mayor audiencia y subvalorada en cuanto a sus capacidades en muchas empresas.

La administración y el manejo del espectro radioeléctrico son caóticos. Basta con sintonizar una radio legal durante un trayecto en una autopista para advertir cómo, en cuestión de minutos, se le superponen varias emisoras “piratas”.

Mención especial merece la conversión de la vieja Argentina Televisora Color de la dictadura en esta triste Televisión Pública. Ambas fueron convertidas en emisoras del partido de gobierno. Mientras ayer el partido militar tapaba la realidad de la época más nefasta del país contándonos la victoria de la Guerra de Malvinas, hoy el kirchnerismo hace uso y abuso de la cadena nacional, maneja Fútbol para Todos con fines propagandísticos y emplea los recursos públicos para la promoción de obras y funcionarios. Hace apología de su gestión en un país donde la inflación, la inseguridad y la pobreza, según nos explican, son sensaciones, obra de conspiradores o pura fantasía.

En sintonía con la partidización de lo público se ha puesto en marcha un plan para crear un sindicato de locutores adictos. Para concretarlo, el oficialismo otorga carnets de locutores a lo largo y a lo ancho del país por el mero hecho de asistir a cursos locales de dos jornadas de duración. No es que estemos en contra de la pluralidad sindical, pero lo que parece poco ético es el intento deliberado de degradar al ISER (que debería ser una institución académica estatal independiente del Poder Ejecutivo) para dejar “cuadros” instalados en medios diseminados por todo el país para cuando el gobierno abandone el poder. En un año y medio se han entregado 1500 carnets a “locutores” que no cuentan con la formación mínima necesaria.

Otra cuestión dramática es el desconocimiento que el Gobierno tiene sobre la realidad del mercado de las comunicaciones. Prueba de eso son los 134 concursos que, en los últimos diez meses, tuvieron que ser declarados fracasados porque no había destinatarios aptos para cumplir con las requisitorias mínimas exigidas en los pliegos.

En estos cinco años ha quedado demostrado que estamos frente a un plan sistemático para acallar algunas voces y potenciar la propia. Lo que el Gobierno blandía como pluralidad de voces no era más que su pretensión de propiciar la existencia de más voces sosteniendo lo mismo, es decir, multiplicar repetidores o replicantes.

Las autoridades que lleguen al poder en 2015 deberán corregir estos desvíos autoritarios, disminuir el tenor reglamentarista de una ley que queda siempre a la zaga del cambio tecnológico y pensar toda modificación con la mirada puesta en los usuarios mucho más que en la disputa por la propiedad de los medios.

CUESTIONADA LA DISTRIBUCIÓN DEL FALSO PERIÓDICO CLARÍN

CUESTIONADA LA DISTRIBUCIÓN DEL FALSO PERIÓDICO CLARÍN
Gerardo Milman
El Director por la oposición en el AFSCA, Gerardo Milman, cuestionó la distribución falsa de un periódico de Clarín por parte de la agrupación “La Campora”.

Sostuvo que “representa una clara demostración que el relato kirchnerista también es falso” y agregó, “quien está dispuesto a falsear la opinión ajena hace lo mismo con la propia”.

Así mismo indicó que el uso indebido de marcas y patentes de propiedad privada constituiría un delito.

EN 2015 TAMBIÉN SE JUEGA EL MODELO DE COMUNICACIÓN

Debate. Podremos elegir entre una estrategia que distorsiona y manipula hechos, o cambiar por un modo sincero y ligado a lo que realmente nos pasa.
Gerardo Milman
Por Gerardo Milman (Director por la oposición en la AFSCA para Clarín)

La mayoría de los analistas de opinión pública coinciden en que lo que se pondrá en juego en las próximas elecciones presidenciales será la alternativa entre continuidad y cambio. De un lado se encolumnarán quienes pretendan suceder al kirchnerismo siendo sus más fieles delegados o representantes y, del otro, lo harán quienes, con matices, enarbolarán banderas y discursos que resultarán más o menos interesantes y creíbles.

Pero no sólo se pondrán sobre el tapete quiénes serán los posibles candidatos que tendrán a su cargo la posibilidad de tomar la posta del destino político del país; también podremos elegir entre distintas culturas de la comunicación posibles.

La disyuntiva entre continuidad y cambio se dará también en el terreno de la palabra y de la escucha como elementos centrales para construcción y consolidación de acuerdos de gobernabilidad democrática.

El pueblo podrá elegir entre quienes escuchen para intentar hacer su voluntad y quienes hacen su propia voluntad sin escuchar, imponiendo un relato imaginario.

Seguramente encontraremos también representantes de esa poco democrática y cada vez más natural propensión a fingir que se escucha para terminar traicionando.

Quizá, en el mejor de los casos, volverá a ocurrir aquel fenómeno político (tan bien descrito por el politólogo Guillermo O´Donnell) según el cual los votantes, en lugar de ser considerados mandatarios, terminan delegando en los electos facultades apropiadas por fuera del contrato electoral.

En 2015 podremos elegir entre la continuidad de un modelo de comunicación que distorsiona la realidad y la manipula, intentando adecuarla a su propio imaginario en beneficio de sus propios intereses, o cambiar por un modo de comunicarse más sincero y representativo, conectado con nuestras necesidades cotidianas y aquello que realmente nos pasa.

Los argentinos merecen una democracia sin tutelajes ni vanguardias iluminadas. Un país sin delegación de facultades en blanco; con controles efectivos y derecho a ser informados sobre las cuestiones públicas como corresponde a una democracia avanzada, inclusiva y verdaderamente igualitaria. Una nación que destierre para siempre frases y palabras como apriete, escrache y cadena del desánimo, y las reemplace por diálogo, comprensión, integración y tolerancia.

Es de esperar que en 2015 prevalezca el respeto hacia quienes piensan distinto, instituyéndose una nueva etapa en la que el país y la palabra sean puestos en valor y jamás vuelvan a ser corrompidos.

MILMAN SE REUNIÓ CON EL NUEVO RELATOR PARA LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN DE LA OEA

MILMAN SE REUNIÓ CON EL NUEVO RELATOR PARA LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN DE LA OEA

El Director por la oposición de la AFSCA, Gerardo Milman, mantuvo una reunión con el Lic. Edison Lanza, próximo a asumir el 6 de octubre como nuevo relator especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA.

Durante el encuentro, Lanza se mostró muy interesado en el proceso argentino y en la búsqueda de equilibrios entre pluralidad y mercado.

Milman le expresó las dificultades de los periodistas que trabajan en diversos medios y que, de manera preocupante, se encuentran intimidados. También le manifestó a Lanza su preocupación por los problemas y las parcialidades en la aplicación de la Ley de Medios en Argentina, a 5 años de su sanción.

Ambos coincidieron en que la Argentina debe ser un país con leyes de Acceso a la información Pública y de regulación de la pauta oficial.

Gerardo Milman
Director AFSCA
Contacto Prensa:
Natalia Reggiani 153281-8859 – milmanprensa@gmail.com

MANEJO DISCRECIONAL DEL DINERO DESTINADO A PROPAGANDA OFICIAL

MANEJO DISCRECIONAL DEL DINERO DESTINADO A PROPAGANDA OFICIAL
Gerardo Milman
El Director por la oposición de la AFSCA, Gerardo Milman, manifestó su preocupación y dio a conocer parte de la política presupuestaria que tiene el gobierno destinada a la propaganda oficial.

El programa “Fútbol para todos” tuvo como partida en el Presupuesto 2014 original la suma de $1.410.026.837, luego tuvo una modificación por decreto (DA 426/14) que incrementó el dinero destinado a un total de $1.447 millones. Para el 2015, el presupuesto original para “Fútbol para todos” será de $1.634.413.883, es decir 15,9% más.

En tanto el dinero destinado para “Prensa y Difusión de Actos de Gobierno”, según el presupuesto original, de este año fue de $950.734.803. También esta partida aumentó por decreto (DA 477/14), ascendiendo a $1.269 millones. Es para el 2015 que el gobierno destinará para la difusión de actos de gobierno $1.203.204.414, lo que representa la suba del 26,5% con respecto al presupuesto original.

Milman expresó: “Los gastos para el 2015 aumentan un 15,9% para el programa “Fútbol para todos” y un 26,5% para la difusión de actos oficiales. Solo en estos dos ítems suben 42,4% en gastos destinados a la publicidad oficial”.

Por último dijo que “este manejo discrecional del dinero destinado a recursos propagandistas que tiene el gobierno, sobre todo en un año electoral, muestra que hay una deliberada intención de gastar mucho más si tenemos en cuenta que siempre suman partidas extras a las dispuestas por la Ley”.